El Bushido y el miedo
El bushido y el miedo
En el silencio de la noche callada,
se alza el guerrero con firme mirada,
guiado por el Bushido, su alma templada.
Honor es su escudo, valores su guía,
principios de acero que el tiempo no enfría.
La paciencia es su arma, la calma su aliada,
enfrenta al enemigo con mente afinada.
El miedo, un espectro que acecha y condena,
intenta quebrar lo que el alma sustenta.
Mas el samurái, en su fe, persevera,
y encuentra en su sombra la fuerza primera.
"No temo al enemigo ni al filo cruel,
pues el mayor combate es conmigo, en mi ser.
El miedo es maestro, no es rival a vencer,
me muestra el camino que debo entender."
Con valor avanza, su espíritu entero,
la duda se disipa, su paso es certero.
Cada batalla es un reflejo sagrado,
un eco del alma, del deber alcanzado.
El Bushido le enseña que el miedo es fugaz,
que un guerrero no cae por lo que fue audaz.
Con honor y paciencia, su fuerza despierta,
y en el fragor del combate su alma está alerta.
El samurái vence no al miedo en su esencia,
sino al falso poder de su aparente presencia.
Calma en su espíritu, nobleza en su pecho,
el guerrero es eterno, un faro en el hecho.
Así se forja el destino en la senda elegida,
honor y principios guían su vida.
El miedo no es enemigo, sino un guía profundo,
y el samurái lo enfrenta, conquistando el mundo.
la duda se disipa, su paso es certero.
Cada batalla es un reflejo sagrado,
un eco del alma, del deber alcanzado.
El Bushido le enseña que el miedo es fugaz,
que un guerrero no cae por lo que fue audaz.
Con honor y paciencia, su fuerza despierta,
y en el fragor del combate su alma está alerta.
El samurái vence no al miedo en su esencia,
sino al falso poder de su aparente presencia.
Calma en su espíritu, nobleza en su pecho,
el guerrero es eterno, un faro en el hecho.
Así se forja el destino en la senda elegida,
honor y principios guían su vida.
El miedo no es enemigo, sino un guía profundo,
y el samurái lo enfrenta, conquistando el mundo.

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